martes, 19 de mayo de 2009

...

Ahora soy yo la que no puede controlar el llanto...

Qué hubiera pasado si no te llegas a... ¿despertar? No se como llamarlo...

Te das cuenta de que nunca podré estar suficientemente agradecida a la vida por haberte mantenido aquí?

Rezo y suplico al cielo que nadie abra la puerta de mi cuarto y me vea en este estado...

Y sí, Pequeña, quererte tantísimo implica también sufrir demasiado, aunque no quieras. Y morir por ti si hiciera falta. Con todo el sentido de la palabra...

No es desagradable... Es tu historia. Aunque duela tanto... Nunca dejes de contarme nada porque temas herirme, por favor.

Por favor...

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